Inicio

   

 

   

 

Español

       

 

>

 

 

 

 

 

volver

Juan Bautista Adarraga en entrevista con Angela Beato
 en Onda Cero 21.7.1996 01:00 AM

   Angela Beato: La presente edición de los juegos olímpicos cobra más importancia, si cabe, teniendo en cuenta que esta cita deportiva cumple 100 años. La emoción ya ha comenzado en Atlanta, ciudad norteamericana hasta la que se han desplazado un nutrido grupo de atletas españoles esperando conseguir para nuestro país el mayor número de éxitos y como no, de medallas. En este siglo de vida de las olimpiadas como es lógico han cambiado muchas cosas. Los deportistas están más preparados, las marcas cada vez son más bajas y los avances de la tecnología hacen posible que las competiciones sean vistas através de la televisión por millones de personas. Pero en nuestra costumbre de echar la vista atrás esta noche hemos querido celebrar esta nueva cita olímpica con un hombre que representó a España nada más y nada menos que en los juegos de Londres de 1948: Juan Bautista Az... A... Adarraga, Juamba, como quiere que le llamemos. Buenas noches.

     Juan Bautista Adarraga: Buenas noches.

     AB: ¿Usted compitió, si no me equivoco, en atletismo en 800 y en 1500?

     JBA: En Wembley en 800 y en 1500.

    AB: En el año 1948...

    1948. Hace 48 años exactamente.

   AB:¿Recuerda usted sus marcas por aquel entonces?

   JBA: Pues...de la que no me acuerdo, 1500, pero la de 800, que ha sido mi  mejor marca, que fué una décima mejor que la que tenía yo de récord en España. En España yo tenía 1 minuto 55 segundos 8 décimas y en Londres hice 1 minuto 55 segundos 7 décimas. O sea, que cumplí. Cumplí con mi patria, vamos.

AB: ¿En aquel entonces era igual que ahora, que hay tanto afán de superación de los deportistas? Se habla del “espíritu olímpico”. (A los deportistas)  No les gusta nada eso de decir “lo importante es participar”, porque ellos lo que realmente quieren es ganar, llegar el primero. ¿Ocurría lo mismo allá en Wembley en el 48?

JBA: En aquellos tiempos teníamos otro aire de deportistas que hoy. Entonces no había ni una peseta.

AB: Erán totalmente amateurs.

JBA: ¡¿Cómo?! Aquí tengo un librito, que le voy a regalar unas copias, dice: “En los juegos olímpicos sólamente son admitidos los atletas amateurs.” Puedo decir lo siguiente: Habían Ladoumege y Paavo Nurmi, que los de mi edad y un poco más jovenes se acordarán, los mejores corredores de fondo del mundo. Y estos se fueron a la olimpiada de Los Ángeles, el 32, y en la misma puerta les dijeron, que se volvieran a casa, porque habían hecho una tournee en Estados Unidos en la que ganaron dinero. Y no les dejaron correr.

AB: Símplemente por haber ganado dinero en una tournee ya no pudieron participar.

JBA: Exacto. Teníamos que jurar varias veces. Mi primo en una entrevista en una revista de la Caja de Ahorros de Guipúzcoa escribió sobre los atletas guipuzcoanos y puso que juré... ¡tres veces! (yo no me acuerdo que fueron tres veces) Que juré no haber ganado nada en sentido, (o en algo) con efecto deportivo, ¡en absoluto! Y esto era entonces. Claro, de aquello a lo de hoy, pues va un abismo. Está claro que..., bueno, tengo aquí unas cuantas notas que dicen tan bien, mejor que lo que pueda decir yo, que según le vaya le iré explicando. Porque hay una diferencia enorme de aquel espíritu al de hoy. Entonces eramos una juerga de amiguetes, nos ibamos de viajes por ahí, nos encantaba salir, y hoy en cambio les dicen “¡Hay que ir a Grecia!”, “¡Ay, Díos mío! ¿Y cuanto van a pagar?” y tal, ¿no? Hoy la Arantxa (Sanchez Vicario) también. Para jugar el último no sé qué de la Federación (Federation Cup), pues que no quería. “¡Pues te damos 10..., te damos 15 millones!” Yo, que he trabajado de ingeniero toda la vida, cuando veo esas cifras, digo: ¡Oye! ¿Como se hace eso?

AB: Usted pertenece a una familia de grandes deportistas vascos.

JBA: Muy, muy deportistas.

AB: Han destacado en diferentes deportes. Pero usted está aquí como protagonista hoy para hablar precísamente de ese espíritu, el de las olimpiadas. Quería recordar quizá, que hacía pocos años que había habido una guerra mundial. ¿Se notaba eso?

JBA: En aquella sí. No vinieron ni japoneses, ni alemanes.

AB:¿Los conflictos políticos se notaban?

JBA: En la olimpiada de Londres no se notó nada. Allí nos pusieron bien pobres. Nos metieron en un campamento de la (Royal) Air Force en Richmond Park y estabamos allí en una especie de hospitales, en naves grandes, 20 camas... y en ese plan. Estabamos 3000.

AB: Nada que ver con la sauna, el jacuzzi... Todo esto que estamos viendo en Atlanta...

JBA: ¡Ooh! ¡Qué va! ¡No, no! Despues teníamos un teatro, que era lo simpático. Y allí en ese teatro cada nación pues hacía su juerguecita. Y nosotros hicimos una corrida de toros. Y la curiosidad que de 72 que fuimos de España no hubo ningún andaluz. Entonces a mí me tocó hacer de torero. Apellaniz, el de la jabalina, hizo el picador. Y el otro, Errauzquin, otro vasco, fuertote, de lanzamientos, pues hizo de caballo, vamos. Y entonces me picaban y andabamos jugando a todo e hicimos juergas de verdad. Y entonces venían los suecos, tocaban el acordeón y... Aquello era una cosa que yo creo que hoy no puede existir. No puede existir. Hoy nos reunimos los viejos atletas entre los que da gusto, porque el uno académico de la medicina, Alberto Portera, el vicepresidente mundial de tal. El otro es vicerector de no se cuantos... Todo eramos más o menos estudiantes en general. Aunque no quita, que hubiera quien estaba vendiendo pipas en la calle, y era muy buen corredor de 800. No voy ha decir el nombre, pero en fin, quiero decir que allí recibíamos a todos. Y estabamos en la ciudad universitaria y hoy seguimos siendo unos amiguetes, que creo que los de hoy, como es asunto de negocios, no creo que pueda existir esa amistad, de estar haciendo algo que no está detrás el dinero, que es puro altruismo y querer ganar y si uno perdía, pues bueno, no importaba. ¡Lo pasábamos muy bien!

AB: (Pero) Pueden pensar, que bueno, que con el paso de los tiempos hemos ganado en medallas, en buenas marcas. ¿Usted que opina? ¿Que tal quedo España, por cierto, en aquella olimpiada?

JBA: En aquella olimpiada, nada. Sacamos en hípica, en hockey sobre hierba también se hizo algo y... no puedo recordar muy bien, porque yo en realidad desde que tuve el accidente (de moto) y dejé el atletismo, ya me he dedicado a mi trabajo. He trabajado por todo el mundo con mi empresa haciendo centrales térmicas, que era mi especialidad...

AB: ¡Vaya cambio!

JBA: Y me he dedicado a eso. Casi, casi... viviendo en Suiza además, porque eso me pasó en Suiza.  Y ya pues casi lo dejé (totalmente). Para explicar como eran los entrenamientos de entonces, lo que valían. ¡Que no valían nada! Era pura naturaleza. Y le voy a decir por qué: Tengo un curso en el que me llevan ya después del curso a la milicia universitaria a La Granja. Entonces juego los juegos universitarios, como siempre, gano los 800, los 1500 y en fin, ya dejo de hacer nada. En el mes de abril fueron los juegos universitarios. Y en el mes de agosto eran los juegos absolutos en Barcelona, en Montjüic. Y yo ya no hice más.  No hice atletismo. Me dediqué a lo que sea.

AB: Entre unos juegos y otro no volvió a practicar.

JBA: No, no. No es que... hubiera hecho, si voy a los campeonatos de España. Pero como en la milicia universitaria no permitían salir... dije “Como no voy a ir...”, pues ya me olvidé del atletismo. Y un día me dice el capitán: “El coronel ha dicho que vienen los campeonatos de España de atletismo, y que se ha enterado, que tenemos aquí al campeón de España.” Digo “Bueno, mi capitán. Yo no me he preparado nada.” “A no, no. ¡Ha dicho que usted tiene que ir!” “¡A no!” “Bueno, pues le permito que usted se escape”, porque no daban permiso, “a Madrid, pruebe y me dice usted el lunes lo que pasa”. “Bueno.” Me escapé, me encontré unos amigos, probé y un desastre. ¡Un desastre! Volví y a la mañana me llama el capitán. “¿Qué tal?” digo “Muy mal.” “Pues ha dicho el coronel que usted no tiene más remedio, que tiene que ir.”, “¡Pero, que no puede ser! ¡Qué va a ser una vergüenza para la milicia universitaria! Un campeón de España de todos los años, y que ahora, por hacer la milicia universitaria, pues no lo es” Me fuí a Barcelona, corrí el campeonato de España, y no sólo quedé campeón, sino que además batí el récord mío.

AB: ¿Todo esto casi sin preparación?

JBA: ¡Desde abril! Hoy eso no se concibe por nada del mundo.

AB: No, no.

JBA: Si seguimos a mi buen Induráin, unas historias de correr tanto tiempo aquí, tanto tiempo allí. Prepararse, que no llega para estar a punto... Hoy es una cosa espantosa. Y además otra cosa, que creo que no es nada buena, es que creo que se ayudan bastante farmacéuticamente.

AB: ¿Como dice eso? Les duele mucho...

JBA: ¡Les dolerá! Pero están ayudándose. Y hay una carrera entre muchos deportistas, que es a ver que se puede encontrar, para que todavía no esté en el cuadro de droga. En fin, esto son... Quizá no debería decir..., porque se me va a echar mucha gente encima.

AB: No, no...

JBA: Pero quiero decir, que mis hijos no han podido hacer (deporte de competición). Y sin embargo estoy orgulloso de que uno de ellos, los tres son ingenieros, está el uno en Francia, el otro en Alemania y el otro en Suiza. Y el de Alemania es subcampeón, medalla de plata, de rugby universitario. ¡Y claro, ya ha conseguido hacer algo!

AB: Por lo menos uno de la casa.

JBA: Mi otro hijo, Rodrigo, en el SEK, Colegio San Estanislao de Kostka de Ciudalcampo, ahí a lado del RACE, pues todos los años era el campeón de cross. Pero no ha podido ir a campeonatos de España y esas cosas, porque los que se preparan no hacen otra cosa.

AB: Juamba, me da la impresión de que...

JBA: Ahora yo estoy en demasiado negativo... Tenemos que hablar en positivo de la  Olimpiada...

AB: Eso le iba a decir. Que durante este tiempo nos hemos puesto muy negativos y teniendo en cuenta que cumple un siglo este movimiento de los juegos olímpicos yo creo que tiene que lanzar un mensaje de felicitación.

JBA: Voy a decir un mensaje: Yo les felicito a todos los deportistas por las cosas que están consiguiendo y comparándonos con los extranjeros, lo mismo. Si yo consigo hacer una turbina o una máquina que es tan buena o mejor que la de los alemanes, yo estoy emocionado. Pero eso no quiere decir que yo tenga un cierto altruismo, ni cosas de esas. Sino que lo que yo creo, que yo le llamaría a estos juegos, no les llamaría “olímpicos”, porque no hay olimpismo. “Olimpismo” es puro amateurismo y es como yo podría leer aquí: “En los juegos olímpicos solo son admitidos los atletas amateurs. Pero es tal el atractivo que los mismos representan que en muchos países por un falso honor nacional o bien por prestigiar marcas comerciales e incluso por incentivos económicos aquel principio de amateurismo es a menudo vulnerado.” La olimpiada es un espectáculo fantástico. La olimpiada... perdón, estos “juegos mundiales de los deportes” son un espectáculo fantástico. Es una cosa maravillosa. Pero no tiene que ver con el olimpismo que nosotros vivimos.

AB: Es la visión que nos da un mayor, un veterano olímpico, Juan Bautista Adarraga, de una familia de prestigiosos deportistas, que ha estado esta noche en “Toda una vida por delante”, pues para darnos la visión que tienen aquellos olímpicos de entonces en comparación con las olimpiadas de ahora, o “Los Juegos Deportivos Mundiales” como él los llama.
Juan Bautista, gracias por haber estado con nosotros y que a ver, si aunque sea de manera amateur, un hijo con el rugby, el otro corriendo o simplemente saliendo de paseo y usted también, aunque sea con el golf, que ya sé que le gusta el golf, sigan representando... a ver... ¡Y el jogging! Sigan representando el espíritu olímpico que realmente es el que lleva cualquier deportista, que lo hace con ganas simplemente de hacer deporte, un amateur. Gracias y buenas noches.

JBA: Que nuestro hijos puedan seguir siendo grandes deportistas y... no hace falta que se vea.

AB: Para ellos símplemente.

JBA: Para ellos. ¡Para ellos!

AB: Gracias y buenas noches.

JBA: Buenas noches.   volver                                           subir